Liderazgo inteligente

Cuatro simples decisiones para aumentar tu impacto

Descifra el Arte de las Decisiones Inteligentes

¿Recuerdas la obra maestra del cine “Indiana Jones y la Última Cruzada”? La escena crucial, en la que Indy debe elegir el Santo Grial entre una multitud de copas, permanece imborrable. Según la tradición, el Grial concede la vida eterna. Luchando con la elección, Indy deja que el antagonista, que también persigue la copa, elija primero. Con la ayuda de su ayudante, el villano elige un cáliz dorado, bebe de él y pronto sucumbe a una muerte espantosa. El caballero guardián de la copa, testigo del suceso, comenta: “Ha elegido… mal”.

Indy opta entonces por una humilde copa, como la que podría fabricar un carpintero. El caballero valida la elección de Indy: “Has elegido sabiamente”.

Ahora bien, aunque tus decisiones no lleven los mismos riesgos, pueden seguir siendo desafiantes, con consecuencias adversas si te equivocas. Esfuérzate por tomar la decisión correcta, una que produzca el máximo impacto, eficacia y añada valor. Al fin y al cabo, tus decisiones influyen en todos los que te rodean.

En este Resumen, profundizamos en el concepto de Mark Miller de las cuatro Decisiones Inteligentes, complementándolo con marcos estratégicos para poner en marcha tu viaje.

¿Listo para vigorizar tu capacidad de liderazgo? Entonces, profundicemos en algunas Elecciones Inteligentes para dar rienda suelta al Líder Inteligente que llevas dentro.

Escapa de las arenas movedizas con elecciones inteligentes

¿Alguna vez has sentido que te hundes en arenas movedizas? A pesar de tus incesantes esfuerzos, sólo consigues hundirte más. ¿Te parece esquivo el éxito? ¿Tu carrera o tu vida parecen una búsqueda vacía?

Muchos líderes comparten estos sentimientos, al parecer lidiando con una serie de retos cada vez mayores. Como las arenas movedizas, no prevén estas dificultades y, una vez enredados, se sienten atrapados y aislados. Estas arenas movedizas metafóricas les atrapan, haciendo que escapar sea una tarea formidable. Entonces, ¿cuál es la respuesta típica? Aprenden a adaptarse, a nadar en las arenas movedizas.

La naturaleza de estas arenas movedizas varía de un individuo a otro. Algunos están enredados en un ciclo interminable de reuniones improductivas; otros se ven inundados por el diluvio de correos electrónicos, mensajes de texto y publicaciones en las redes sociales; las interrupciones de los compañeros perturban el flujo de trabajo de algunos, mientras que a otros les cuesta manejar la creciente complejidad de la vida. Si nada de esto te resuena, ¿qué es lo que te frena? ¿Es una historia de éxito que se ha agotado? ¿Complacencia? ¿Falta de motivación? ¿Agotamiento? ¿Circunstancias incontrolables?

Sean cuales sean tus arenas movedizas personales, puedes estar seguro de que existe un camino hacia la liberación.

En primer lugar, identifiquemos tus arenas movedizas. Anota los tres obstáculos principales en un bloc de notas o en tu teléfono para tenerlos siempre a mano. Refiérete continuamente a ellos mientras navegas por este Resumen. Al final, deberías tener un plan para escapar.

Como observó Viktor Frankl, existe un espacio entre un estímulo y tu respuesta. Dentro de este espacio, tienes el poder de elegir tu respuesta, y ahí reside tu clave para el crecimiento y la libertad. Aunque la capacidad de elegir puede variar, las elecciones que puedes hacer te proporcionan autonomía y oportunidades.

En las próximas secciones, exploraremos las cuatro Elecciones Inteligentes. Cada elección, aunque impactante por sí misma, crea una fuerza amalgamada que desata tu verdadero potencial y amplifica tu impacto cuando se combinan.

 

Atrévete a enfrentarte a la verdad y da forma a tu destino deseado.

Max Dupree, el que fuera director general de Herman Miller, estaba en lo cierto cuando dijo: “El primer deber de un líder es definir la realidad”. Suena bastante sencillo, ¿verdad? Sin embargo, encontramos una miríada de líderes que se alejan de su realidad, vencidos por los fantasmas de la negación, los grilletes de la arrogancia, el espejismo del cortoplacismo o, simplemente, el círculo vicioso del ajetreo.

La verdad, amigos míos, es una base sólida como una roca de la que emana la fuerza. Como líderes, debemos atrevernos a afrontarla. El viaje comienza por labrar tu propio universo.

Empieza por analizar a fondo tu liderazgo. Pregúntate: “¿Estoy dirigiendo con eficacia? ¿Estoy ignorando algún punto ciego?”. A continuación, la lente debe dirigirse a tu equipo. ¿Son excepcionales o sólo están a punto de pasar el corte? ¿Qué pasa con tu equipo de liderazgo?

Reflexiona a continuación sobre tu organización. ¿Está a la altura de su potencial? ¿Se alinean los resultados con tus planes y estrategias?

Sin embargo, no pases por alto el frente personal. Es parte integrante del cuadro. Considera tu vida tal como es hoy. ¿Es sostenible? ¿Estás comprometido en el trabajo, en casa y en la comunidad en el grado que deseas? Y tus relaciones, ¿son nutritivas o drenan energía? ¿Cómo es tu estabilidad económica? ¿Y tu salud y espiritualidad? ¿Tu papel en la comunidad? ¿Y el legado que deseas dejar?

Ahora bien, estas preguntas son abundantes, sí. Pero son esenciales. Pintan tu realidad actual, tu punto de partida. Evalúa periódicamente dónde estás y visualiza dónde deseas estar. Identifica las lagunas y elabora estrategias para superarlas.

No es un viaje en solitario. Da la bienvenida a nuevas perspectivas que arrojen luz sobre tus posibles puntos ciegos y prejuicios, y que inyecten nuevas ideas. Ya sea un consultor que te diga la verdad, un mentor o un coach profesional, su lente externa puede ayudarte en tu viaje.

¿Estás preparado para poner en práctica tus ideas? Saca el bolígrafo y el cuaderno. Documenta las áreas de tu vida en las que hay que enfrentarse a la realidad. ¿Cuál es la verdad actual? ¿Dónde te gustaría que estuviera? Empieza a elaborar tu hoja de ruta.

Expande tu potencial y reserva tiempo para la contemplación.

En 1913, la cadena de montaje ideada por Henry Ford revolucionó el tiempo de producción del Modelo T, reduciéndolo de doce horas a sólo noventa y tres minutos. Este avance en la capacidad desencadenó una era de movilidad sin precedentes para las personas y los productos.

Hoy somos testigos de mejoras de capacidad aún mayores gracias a la potencia informática. Desde descifrar el genoma humano hasta albergar 7,3 millones de núcleos y ostentar la asombrosa cifra de 415,5 petaflops, el ordenador más rápido del mundo (alojado en Japón) promete cambiar las reglas del juego.

Por impresionante que sea, no olvidemos el aspecto más importante del crecimiento de la capacidad: el elemento humano. Somos depósitos de potencial sin explotar, a la espera de ser liberados.

Empieza con una introspección. Examina tu agenda. Elimina las actividades de poco o ningún valor. Si te invitan a una reunión, por ejemplo, pregunta cuál es tu contribución específica y considera la posibilidad de asistir sólo a esa parte. Agrupa actividades similares en tu calendario. Utiliza una aplicación de seguimiento de actividades que te ayude a tener visibilidad de tu asignación de tiempo.

Incorpora cierto “margen” en tu agenda. Se trata de tiempo destinado a la reflexión, la evaluación, la lluvia de ideas y la elaboración de estrategias: un oasis de ideas en medio de un bullicioso desierto de actividades. Un día entero puede parecer ambicioso, pero incluso unas pocas horas pueden despertar la brillantez.

¿Listo para liberar tu potencial? Empieza con un pequeño paso. Elimina de tu calendario una o dos reuniones cada semana durante el próximo mes. Y de paso, crea ese “margen”. Te lo agradecerás más tarde.

Aprovechar tu curiosidad puede desbloquear un potencial sin explotar.

El encuentro de Miller con Fergal Quinn, el director general de Superquinn, una cadena de supermercados irlandesa, en 2003, sirvió de esclarecedor estudio de caso. Por aquel entonces, Quinn tenía una cadena de unas 30 tiendas. Su pasión por el compromiso con el cliente rozaba el fanatismo, y podría decirse que organizaba regularmente grupos de discusión con los clientes. Su curiosidad era una fuerza motriz, que sustentaba su enfoque de las interacciones con los clientes.

Piensa cuándo fue la última vez que te tomaste el tiempo necesario para comprometerte de verdad con tus clientes o, lo que es más importante, para escucharles de verdad. Para ser un líder que consiga sistemáticamente un impacto significativo, debes perfeccionar tu curiosidad. En lugar de frenar este deseo inherente de aprender y explorar, tienes que avivar el fuego.

Un punto de partida útil es una autoauditoría de tu estabilidad personal y profesional. Reflexiona sobre estas preguntas: ¿Han cambiado las expectativas de mis clientes en el último año? ¿Han cambiado las expectativas de mi equipo desde que asumí el liderazgo? ¿Ha evolucionado la estrategia de la empresa en los últimos cinco años? ¿Han evolucionado mis objetivos personales en consonancia con la progresión de mi carrera? ¿Cómo está influyendo la tecnología en mi sector? ¿Hay nuevos competidores que hagan mi trabajo más difícil?

Stephen Covey, en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente eficaz, pintó acertadamente la imagen de un mundo de incesantes corrientes tumultuosas. Esa imagen es cierta, aunque tus aguas sigan tranquilas, sólo es cuestión de tiempo que las olas empiecen a chapotear a tus pies. Es entonces cuando entran en juego tu creatividad y tu curiosidad. Navegar por los mares tormentosos que se avecinan requerirá soluciones innovadoras, una mentalidad cuestionadora, aprender de los demás y trabajar por un mañana más brillante. Todo ello requiere curiosidad.

Esta curiosidad no sólo abrirá nuevas puertas, sino que también avivará las llamas de la curiosidad de los demás. Sigue preguntándote “¿Y si…?” mientras buscas nuevas ideas. Aventúrate en exploraciones mentales del futuro, contemplando escenarios potenciales.

A medida que alimentes tu curiosidad, inevitablemente encenderás la misma en los que te rodean. Este efecto dominó puede ser profundamente beneficioso para tu organización. Las investigaciones validan que la curiosidad alimenta la toma de decisiones creativa, un mayor respeto por los líderes y una mejor colaboración en equipo.

Para encender tu curiosidad, ¿por qué no haces más preguntas, interactúas con un grupo diverso de personas y amplías tu repertorio de lectura o audición?

¿Estás impaciente por poner en marcha tu curiosidad? Identifica algo en tu vida o en tu liderazgo que te gustaría mejorar. ¿Podrías idear un prototipo de bajo coste con el que experimentar? Sumérgete, pruébalo, aprende y repite.

 

Sé el arquitecto de tu futuro.

El famoso consultor de gestión y autor, Peter Drucker, comentó astutamente: “La mejor forma de predecir el futuro es inventarlo”. Esto nos lleva sin problemas a la última Elección Inteligente: crear activamente el cambio para un mañana mejor. La razón de ser de un líder es impulsar a las personas y a las organizaciones hacia un futuro preferido.

Sigue el ejemplo de Luke Skywalker, de La Guerra de las Galaxias, y aprende a aprovechar la “Fuerza” inherente en tu interior: tus puntos fuertes, tu perspicacia y tus capacidades. Dirige estas energías para dejar una huella positiva en el mundo. En última instancia, son tus pensamientos los que precipitan tus acciones, que a su vez, dan forma al resultado.

Visualiza un espectro con “Mis acciones SÍ influyen en los resultados” en un extremo, y “Mis acciones NO influyen en los resultados” en el otro. El lugar que ocupamos en este continuo suele estar influido por nuestra preferencia por cualquiera de estas afirmaciones. Independientemente de tu posición actual, es crucial que cambies tu mentalidad hacia una de influencia. No puedes desear un futuro mejor, tienes que actuar para conseguirlo.

Tanto si se trata de un proyecto importante como de uno menor, concentra tus esfuerzos en los elementos que están bajo tu control. Identifica acciones tangibles que puedas ejecutar para conseguir un progreso significativo. ¿Aspiras a correr una maratón? Enumera los pasos necesarios: lee bibliografía relevante, diseña un régimen de entrenamiento riguroso; puede que tengas que empezar por caminar. Los errores son inevitables: cuando se produzcan, documéntalos, disecciona la situación para comprender la causa raíz y extrae valiosas lecciones.

Para proyectos posteriores, aclara y repite.

Desarrollar una mentalidad de crecimiento es esencial para facilitar el cambio. Esto implica un compromiso permanente con el aprendizaje y el crecimiento. No hay lugar para intentos poco entusiastas. Sigue el ejemplo de la interacción de Yoda con un frustrado Luke Skywalker durante el entrenamiento. Cuando Luke dice: “Lo intento”, Yoda replica: “¡No lo intentes! Hazlo o no lo hagas. No hay intento”. Adopta esta mentalidad en tu búsqueda del crecimiento.

Esfuérzate por aprender algo nuevo cada día. Al final del día, anota lo que has aprendido. Repásalos al final de la semana y comparte tus conocimientos. A medida que progreses, celebra tu crecimiento. Fomentando una mentalidad de crecimiento, descubrirás la Fuerza que hay en ti. ¡Utilízala sabiamente!

¿Listo para poner los pensamientos en acción? Elige una situación de tu vida o de tu liderazgo que desees cambiar y empieza hoy mismo.

 

Conclusiones

Cuatro decisiones Inteligentes fundamentales guiarán tu viaje: enfrentarte a tu realidad, aumentar tu capacidad, alimentar tu curiosidad y orquestar tu cambio. Aunque cada una de ellas por separado puede generar un impacto significativo, el efecto acumulativo puede sobrealimentar tu potencial para lograr un mayor impacto.

Puede que tropieces, que tomes decisiones lamentables y que tus acciones carezcan a veces de coherencia, pero no dejes que eso te desanime. Acepta estos casos como oportunidades de aprendizaje y esfuérzate por tomar mejores decisiones en el futuro.

Si has empezado a poner en práctica las sugerencias de este Resumen, estás en el buen camino para tomar Decisiones Inteligentes influyentes. Recuerda que tu éxito depende únicamente de ti.

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