The Pumpkin Plan

Una estrategia sencilla para hacer crecer un negocio notable en cualquier campo

Aprende a hacer crecer tu empresa con el Plan Calabaza.

¿Te has sentido alguna vez estancado en tu empresa, inseguro de cómo crecer y alcanzar nuevas cotas? ¿Tienes curiosidad por saber qué se necesita para convertir una empresa en dificultades en una empresa próspera y de éxito? Imagina que existiera un proceso sencillo, paso a paso, que te guiara en tu camino hacia el éxito empresarial. Pues estás de suerte. Lo hay.

En este resumen, descubrirás el poder del Plan Calabaza, una estrategia empresarial transformadora inspirada en el proceso de cultivo de calabazas gigantes. Por el camino, aprenderás a aplicar estos principios a tu propio negocio, lo que te permitirá identificar y cultivar mejor a tus clientes más valiosos, eliminar las distracciones y centrarte en lo que realmente importa. En última instancia, esto te ayudará a hacer crecer tu negocio de forma tan impresionante como una calabaza premiada.

Las siete etapas del plan calabaza

Puede parecer extraño que algunos empresarios consigan convertir negocios en dificultades en empresas de éxito, mientras que otros parecen estancados en la rutina. Pero en realidad, el secreto de su éxito podría ser tan sencillo como cultivar una calabaza. Así es, una calabaza.

The Pumpkin Plan
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Empecemos conociendo a Mike Michalowicz, el autor, un empresario que en su día tuvo dificultades y que dio un giro a su negocio con la ayuda de su mentor, Frank. Frank aconsejó a Michalowicz que cambiara su estrategia empresarial si quería evitar acabar como un amargado sin nada que mostrar por sus años de duro trabajo. En concreto, Michalowicz luchaba contra el mal del “si tan sólo”, pensando que si tan sólo pudiera trabajar más duro, podría conseguir que su negocio tuviera éxito. Pero descubrió que esta mentalidad sólo le provocaba más estrés y agotamiento.

Por suerte, un día Michalowicz se topó con un artículo de periódico que cambió su vida -y su filosofía empresarial- para siempre. Era la historia de una calabaza gigantesca y, en el artículo, el agricultor explicaba cómo había conseguido que creciera tanto. Michalowicz se dio cuenta inmediatamente de que estos pasos también podían aplicarse al mundo de los negocios.

Así fue como se le ocurrió el Plan Calabaza y sus siete etapas.

Primero, tienes que plantar semillas prometedoras identificando y aprovechando tus mayores puntos fuertes. Después, mantén tu negocio floreciente con una promoción constante y buscando nuevos clientes, igual que el riego mantiene vivas las calabazas.

A medida que crezcan las calabazas, elimina las que estén enfermas o dañadas. Es como cortar a los clientes podridos en los negocios para que puedas centrarte en los mejores. Elimina las distracciones y mantén la vista en el premio, igual que un perro rabioso quita las malas hierbas del huerto de calabazas.

Cuando las calabazas crezcan, elimínalas.

Cuando las calabazas crezcan, identifica las más fuertes y de crecimiento más rápido, y elimina las menos prometedoras. En los negocios, esto significa centrar toda tu atención en tus mejores clientes. Dales lo que quieren y reproduce ese éxito con clientes similares.

Por último, observa cómo crece tu negocio como una calabaza gigante siguiendo todos esos pasos. Eso es lo que hizo Michalowicz, y no tardó en vender su negocio por millones a una empresa de Fortune 500.

Pero antes de empezar a hacer crecer tu calabaza, quizá necesites hacer balance de la situación actual de tu empresa. Y si tienes dificultades para hacer crecer tu negocio, la siguiente sección es para ti.

Revive tu espíritu emprendedor en tiempos difíciles

A veces, los emprendedores se quedan seriamente empantanados cuando sus negocios empiezan a tener dificultades. Tal vez tú también te hayas sentido abrumado en algún momento de tu aventura empresarial. Es un viaje duro y es fácil perder de vista el sueño que te hizo empezar.

No tengas miedo.

¡No temas! No eres el único. Prácticamente todos los empresarios pasan por estas dificultades en algún momento. Estas luchas suelen constar de tres fases: negación, aceptación y abandono. Si estás en la fase uno, puede que sientas que el estrés se acumula en tu interior, pero cuando alguien te pregunta cómo va tu negocio, dices que todo va genial. Admitir que tienes dificultades puede ser duro porque te preocupa cómo te perciben los demás o si afectará a las perspectivas futuras y a la fe de tu equipo en ti.

Cuando las cosas empeoran, puede que finalmente te admitas a ti mismo que tienes problemas. Esta es la segunda fase. El estrés se convierte en un compañero constante, desde que te levantas hasta que te acuestas. Por extraño que parezca, incluso puedes empezar a sentirte orgulloso de lo estresado que estás. Pero no se produce ninguna acción correctiva porque estás demasiado ocupado desahogándote y compartiendo tus tristes historias. Sigue siendo tu ego el que se interpone.

En la tercera fase aparece el derrotismo. Levantas las manos y declaras: “La vida es una mierda”, como si el éxito o el fracaso estuvieran totalmente fuera de tu control. Puede que sientas que te están castigando y que no puedes tomarte un respiro. Llegados a este punto, la mayoría de la gente se da por vencida y sigue trabajando, o mejor dicho, esclavizándose, pensando que nunca mejorará.

La mayoría de la gente se da por vencida y sigue trabajando.

Está claro que, a veces, los empresarios olvidan sus sueños y se quedan atrapados, resistiéndose a los consejos y pensando que sus negocios son demasiado únicos para sistematizarlos. Pero no te preocupes: si te sientes identificado con estas tres etapas, hay algunos ejercicios que puedes hacer para volver al buen camino.

Primero, tómate un momento para visualizar tu sueño y establecer objetivos alcanzables hacia él. Recuerda por qué empezaste tu negocio en primer lugar y deja que esa pasión alimente tu motivación. Coge papel y bolígrafo, dedica 30 minutos a dividir tu sueño en objetivos más pequeños y alcanzables, ¡y empieza a marcarlos! Por ejemplo, si tienes una tienda de ropa y sueñas con ampliarla a varios locales, márcate el objetivo de abrir una segunda tienda en el próximo año. Si investigas posibles ubicaciones, desarrollas un plan de negocio y consigues financiación, estarás en el buen camino para hacer realidad tu sueño.

Una vez que hayas hecho esto, reserva un tiempo cada semana para revisar los progresos que estás haciendo hacia tus objetivos. Treinta minutos a la semana harán maravillas para mantenerte en el buen camino y ajustar tu estrategia según sea necesario. Supongamos que tienes un gimnasio y quieres aumentar el número de socios un 20% en los próximos seis meses. Las comprobaciones periódicas te ayudarán a mantenerte en el buen camino, y podrás hacer ajustes en tu estrategia de marketing o introducir nuevas clases para atraer a más socios.

Recuerda que es normal que los empresarios se enfrenten a tiempos difíciles, pero reconocer las etapas y tomar medidas puede ayudarte a darle la vuelta a la situación. Si vuelves a conectar con tus sueños y te fijas objetivos alcanzables, evitarás quedarte atrapado en tu negocio.

Revoluciona tu clientela

¿Conoces esa sensación cuando tu negocio va bien pero no puedes quitarte de la cabeza el persistente pensamiento de que falta algo? Quizá haya llegado el momento de examinar más detenidamente a los clientes con los que trabajas y cómo te estás posicionando en el mercado. Hacerlo te ayudará a subir el nivel de tu negocio.

No se trata de tener más clientes. Se trata de tener los mejores clientes, los que mejor se adapten a ti y a tu negocio. Te presento a Abbie. Antes de conocer a Michalowicz en una conferencia, acababa de rechazar a un cliente de 15.000 $ al mes porque estaba desbordada con sus clientes de 2.000 $ al mes. Michalowicz la ayudó a darse cuenta de que se estaba aferrando a clientes que le impedían aprovechar oportunidades más valiosas.

Así que, tómate un momento para reflexionar sobre lo que está ocurriendo.

Entonces, tómate un momento para hacer una lista de todos tus clientes. ¿Cuáles son los que mejor se adaptan a tu negocio? No tienes que deshacerte de todos los que no estén al principio de la lista, pero considera sin duda la posibilidad de dejar marchar a los que estén al final. Puede sonar duro, pero cada vez que limpias la casa, creas espacio para nuevos y mejores clientes. Después de hacerlo, verás cómo se transforma tu negocio.

A continuación, encuentra tu punto de venta único, algo que te diferencie de la competencia. Imagina que eres un planificador financiero autónomo. A tus clientes les encanta que hagas visitas a domicilio y los conozcas íntimamente. Te enteras de que desearían que les dieras más consejos sobre cómo hacer frente a las deudas, y quieren algo distinto de la típica planificación financiera centrada en el futuro. Así que decides convertirte en un “resucitador financiero”, apareciendo en su puerta con un plan estratégico para ayudarles a superar sus retos financieros.

Para hacer realidad esta idea, empiezas a escribir artículos y columnas gratuitas, organizas un “día de reanimación financiera” e incluso pones una furgoneta con tu nuevo logotipo. A la gente le encanta tu servicio único y empieza a referirse a ti como el “resucitador financiero” en lugar de como otro “tipo de la planificación financiera”. Antes de que te des cuenta, estarás ampliando tu negocio e incluso planteándote una franquicia.

Al final del día, recuerda que los negocios no son un concurso de popularidad. Céntrate en tener los mejores clientes y en encontrar tu punto de venta único. Cuando lo hagas, verás cómo tu negocio prospera y, quién sabe, puede que incluso descubras una dirección totalmente nueva en la que llevarlo.

El poder del organigrama

¿Has pensado alguna vez cómo influye la estructura de tu empresa en su éxito general? O tal vez te cuesta averiguar quién es responsable de qué, y cómo colaboran las distintas funciones y departamentos. Pues bien, puede que necesites revisar tu organigrama y, al hacerlo, transformar tu empresa.

Primero, repasemos rápidamente qué es un organigrama. En términos sencillos, es una representación visual de la estructura de tu empresa, que muestra la jerarquía de funciones y responsabilidades y cómo encajan entre sí.

¿Por qué es crucial un organigrama para toda empresa? Te ayuda a comprender cómo funciona tu empresa, quién es responsable de qué y cómo se comunican y colaboran las distintas funciones y departamentos. Esta claridad es vital para agilizar las operaciones y fomentar el trabajo en equipo.

Luke dirige una pequeña empresa y tenía dificultades para gestionar la carga de trabajo. Michalowicz se sentó con él y compararon el organigrama ideal de Luke con el actual. Resultó que uno de sus gerentes de proyecto era improductivo y distraía, mientras que su gerente de oficina era capaz de asumir algunas tareas de gestión de proyectos. Al prescindir del gestor de proyectos que era un peso muerto, el gestor de oficina de Luke pudo hacerse cargo de la carga de trabajo y la empresa se volvió más eficaz.

Entonces, ¿qué puedes aprender de la historia de Luke?

En primer lugar, empieza por crear tu organigrama ideal. Piensa en las funciones y responsabilidades que mejor servirían a tus principales clientes. Una vez que hayas visualizado la estructura perfecta, empieza a asignar a tu personal actual las funciones que deberían desempeñar. Puede que descubras que algunas personas llevan demasiados sombreros y que otras no encajen en absoluto en tu organigrama ideal. Muéstrate abierto a hacer cambios para mejorar tu empresa.

A continuación, no tengas miedo de revisar tus gastos y recortar aquellos que no sirvan a tus principales clientes. Por ejemplo, si acabas de prescindir de algunos clientes o de eliminar ciertos servicios, deshazte de los gastos relacionados, como software caro o personal a tiempo parcial. Céntrate en los gastos que te ayudarán a prestar un mejor servicio a tus principales clientes.

Imagina que eres miembro de una banda de rock e intentas aumentar tu base de fans. Aplicando estos principios, podrías crear contenidos exclusivos para tus fans más entregados, como vídeos entre bastidores, tuits en directo desde las sesiones de estudio, o incluir contraseñas secretas en tus canciones para acceder a material especial. Si atiendes a tus mejores fans, crearás más expectación, atraerás a nuevos seguidores y harás crecer tu negocio o, en este caso, tu grupo de música.

La técnica de las tres preguntas

¿Te preguntas a menudo cómo puedes equipar a tu equipo para hacer frente a todas las bolas curvas que les lanza el mundo empresarial? Puede que pienses que es imposible, pero en realidad existe un marco bastante eficaz que podría cambiar tu forma de pensar sobre la toma de decisiones en tu empresa.

Se llama la técnica de las tres preguntas.

Se llama la técnica de las Tres Preguntas, y puede ayudar a tu personal a pensar como tú y a actuar adecuadamente en circunstancias inesperadas. Es como clonarte a ti mismo, pero mucho menos espeluznante.

Las preguntas son las siguientes: Primero: “¿Sirve mejor esta decisión a nuestros principales clientes?”. En segundo lugar, “¿mejora o mantiene esta decisión nuestra Área de Innovación o, en otras palabras, el elemento único que nos distingue de nuestros competidores?”. Y tercero: “¿Esta decisión aumenta o mantiene nuestra rentabilidad?”. Al plantearse estas preguntas, tus empleados estarán capacitados para tomar decisiones que se alineen con los mejores intereses de tu empresa. Y si pueden responder a las tres preguntas, sabrán que van por buen camino.

Imagina que por fin has hecho realidad el sueño de tu vida y has abierto un restaurante. Eres conocido por tu arte culinario y estás especializado en comida gourmet reconfortante, como la que solía preparar la abuela. Pero en lugar de ser la comidilla de la ciudad, luchas por competir con otros diez restaurantes en un radio de dos manzanas. Trabajas un montón de horas y apenas consigues sobrevivir. Entonces, ¿qué haces?

Empieza por identificar a tus principales clientes. En este caso, decides centrarte en los clientes profesionales, así que cambias el horario, eliminas el menú infantil y prohíbes los cochecitos. También atiendes las necesidades específicas de tus principales clientes, como Bill y Steve, que desean que tu restaurante sea una zona libre de teléfonos móviles. Aplicando las Tres Preguntas, tomas decisiones que sirven mejor a estos clientes, mejoran tu oferta única y aumentan tu rentabilidad. Y así de fácil, habrás convertido tu restaurante en dificultades en un lugar al que acuden los profesionales, ¡todo gracias al poder de las Tres Preguntas!

Así que, ¿cómo puedes poner en práctica las Tres Preguntas?

¿Cómo puedes poner esto en práctica? En primer lugar, asegúrate de que tus empleados saben quiénes son tus principales clientes y por qué son importantes. Enséñales cuál es tu Área de Innovación y cómo te diferencia de la competencia. Y, por último, ayúdales a entender cómo gana dinero tu empresa.

En segundo lugar, apégate a las Tres Preguntas como a un pegamento. Cuando los empleados acudan a ti en busca de orientación, guíales a través de las preguntas para asegurarte de que toman la decisión correcta. Puede que no sea perfecto para todas las situaciones, pero es una base sólida sobre la que construir.

Y, por último, considera la posibilidad de aplicar las Tres Preguntas.

Y por último, considera la posibilidad de publicar las Tres Preguntas en algún lugar visible para que los empleados las vean con regularidad. De este modo, no siempre tendrán que acudir a ti para que les orientes en el futuro.

En definitiva, las Tres Preguntas cambian las reglas del juego a la hora de capacitarte a ti y a tu equipo para manejar el impredecible mundo de los negocios. Empieza a utilizarlas hoy mismo y observa cómo tus empleados se convierten en superestrellas de la toma de decisiones.

Conclusiones

El Plan Calabaza es una estrategia empresarial inspirada en el cultivo de calabazas gigantes. Tiene siete etapas, empezando por plantar semillas prometedoras -identificar tus puntos fuertes- y siguiendo con la promoción constante de tu negocio. A medida que tu negocio crezca, deshazte de los malos clientes como si fueran calabazas podridas y céntrate en los mejores. Mantén a raya las distracciones y concéntrate en los mejores clientes, dándoles lo que quieren y repitiendo el éxito con clientes similares.

También has descubierto que los emprendedores pasan por luchas, como la negación, la aceptación y el abandono. Pero, si visualizas tu sueño, estableces objetivos alcanzables y compruebas los progresos con regularidad, puedes evitar quedarte atrapado. Céntrate en tener los mejores clientes en lugar del mayor número de clientes, y encuentra tu punto de venta único para diferenciarte de los competidores.

La organización de tu empresa es tu mejor aliado.

Los organigramas son esenciales para agilizar las operaciones y fomentar el trabajo en equipo. Crea un organigrama ideal, enchufa a tu personal actual y haz cambios para mejorar tu negocio.

Además, considera la técnica de las Tres Preguntas para empoderar a tu personal en la toma de decisiones.

Siguiendo estas estrategias, verás cómo tu negocio prospera como una calabaza gigante.

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