Profit from the Positive

Estrategias de liderazgo probadas para aumentar la productividad y transformar tu empresa

Aprende a convertirte en un líder eficaz utilizando las herramientas de la psicología positiva.

¿Te has preguntado alguna vez si eres un buen líder? ¿Te has preguntado cómo empujar a tu equipo o te has preguntado si las evaluaciones de rendimiento realmente conducen a un mejor trabajo?

Benefíciate de lo positivo proporciona un sistema completo que te ayudará a convertirte en un mejor líder y a mejorar el rendimiento de tu equipo. Aprenderás cómo hacer más trabajo sin trabajar más horas, cómo controlar tus emociones y mejorar el mal humor, cómo evitar cometer errores de contratación y mucho más.

La mejor parte?

¿Lo mejor? No tienes que ser un experto, tener un presupuesto ni pedir permiso a tu jefe. Cualquiera puede utilizar estas herramientas, ya dirijas a cuatro o a 40.000 personas.

Además, aprenderás

  • cómo ponerte un bolígrafo en la boca puede hacerte más feliz;
  • por qué el mal humor te hace más feliz.
  • por qué un mal humor puede ser tan contagioso como un resfriado;
  • y
  • por qué pedir a alguien que valore su propia rareza puede ahorrarte mucho dinero.

Para mejorar la productividad, planifica con antelación e intenta adquirir hábitos positivos.

“Sabemos lo que deberíamos hacer, pero a veces parece que no podemos salir de nuestro propio camino”

Si eres gerente, probablemente siempre estés buscando nuevas formas de aumentar tu productividad y la de tus empleados. Veamos algunos trucos sencillos para conseguirlo.

En primer lugar, tómate siempre tiempo para formular un plan antes de pasar a la acción.

La importancia de esto puede verse en un estudio del psicólogo Peter Gollwitz, en el que pidió a sus alumnos que escribieran un informe sobre cómo habían pasado las Navidades, y lo entregaran el 27 de diciembre. Mientras que a la mitad de los alumnos sólo se les dio la tarea, a la otra mitad también se les pidió que identificaran exactamente cuándo y dónde la completarían. Resultó que este “plan” marcó una gran diferencia: El 71% del segundo grupo presentó sus informes a tiempo, en comparación con sólo el 32% que no se había comprometido concretamente a hacerlo.

Esta idea también es fácil de aplicar en otros ámbitos. Por ejemplo, decir: “¿Podrías llevar ese informe a la sala de conferencias después de la reunión de las 10 de la mañana?” es más eficaz que “¿Podrías entregarlo mañana?”, porque el primero crea un plan específico que la otra persona debe seguir.

Otra forma de mejorar la productividad es engañarte a ti mismo para que te pongas manos a la obra.

Pongamos que tienes una larga y desalentadora lista de tareas pendientes y te cuesta empezar. Haz como si ya hubieras empezado. Anota algunas tareas adicionales que ya hayas completado y táchalas. Este sencillo acto te hará sentir que ya has hecho algo, lo que te motivará para continuar.

Por último, si realmente quieres ser más productivo, crea hábitos y rutinas positivos.

Considera a Deborah. Solía consultar su correo electrónico todo el tiempo, interrumpiendo sus otras tareas. Para mejorar su productividad, decidió adoptar un nuevo hábito positivo: comprobar sus correos electrónicos sólo cuatro veces al día, a horas concretas, y no sólo cada vez que llegaba un nuevo correo a su bandeja de entrada. Esto le permite centrarse mejor en su trabajo, ahorrándole tiempo a largo plazo.

Cuando las cosas vayan mal, sé resiliente y aprende de tus errores.

“¿Sabías que en tiempos difíciles ser un aprendiz es más eficaz que ser un experto?”

Para ser un verdadero líder, no basta con ser productivo: también hay que ser resiliente. Porque la verdad es que todos experimentamos reveses y decepciones. Lo que más importa es lo rápido que nos recuperamos.

Así que no renuncies.

Así que no renuncies sólo porque algo salió mal en el pasado. Más bien, agradece esos errores y aprende de ellos. Utiliza estas experiencias para ayudarte a afrontar los retos actuales.

Si tu empresa pierde un cliente, pregúntate: ¿Cómo ha ocurrido? ¿Cómo podemos evitar cometer los mismos errores con nuestro nuevo cliente?

Una vez que te hayas hecho estas preguntas sobre el pasado, avanza centrándote en el presente y el futuro. ¿Qué esperas aprender de este nuevo proyecto? ¿Qué errores podrías cometer? ¿Cómo puedes evitarlos?

Encontrar la causa del fracaso te ayudará a aprender de la experiencia. Una técnica excelente para analizar lo que salió mal y prepararse para nuevos proyectos se denomina Marco Yo-Siempre-Todo. En este marco, analizas el fracaso desde tres perspectivas diferentes:

  • Yo: Pregúntate, ¿he causado yo este fracaso? ¿O lo causaron acontecimientos externos? ¿Fue una combinación de ambas?

  • Siempre
    Siempre: ¿Esta situación me ocurre siempre? ¿O se trata de un contratiempo puntual?
  • Todo
    Todo: ¿Este acontecimiento se extenderá a otros ámbitos de mi vida? ¿O se trata de una situación aislada?
  • Otra clave de la resiliencia es cambiar tu perspectiva sobre una mala situación. Si te sientes negativo, cambiar tu perspectiva a una mentalidad más positiva puede impulsarte a la acción.

    Por ejemplo, considera la perspectiva de gravedad: ¿Cómo de mala es esta situación en comparación con otras a las que ya te has enfrentado? Recordar situaciones malas que ya has superado te permitirá sacar fuerzas de ellas.

    Puedes considerar también la perspectiva de la gravedad.

    También puedes considerar la perspectiva de los extremos: ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Qué es lo mejor? Y, por último, ¿qué es lo más probable que ocurra?

    Pensar en estos aspectos te ayudará a ver las cosas desde una perspectiva más positiva.

    Después de todo, errar es humano. Simplemente, ¡aprende de tus errores y sigue adelante!

    Tu estado de ánimo repercutirá tanto en tu propia productividad como en el rendimiento de tu equipo.

    “Controla tus emociones, no a tus empleados”

    No siempre nos damos cuenta, pero nuestro estado de ánimo tiene un poderoso efecto en todos los que nos rodean.

    Eso se debe a que el estado de ánimo de cada uno es diferente.

    Esto se debe a que las emociones se contagian, como explica la teoría del contagio social. Básicamente, los seres humanos estamos programados para imitar las expresiones faciales y los estados de ánimo de los demás. Según esta teoría, una sola persona de un equipo de cinco puede “contagiar” a las otras cuatro.

    Así que cuando estás de mal humor en el trabajo, se propaga como un resfriado, lo que puede perjudicar seriamente la productividad.

    Por otra parte, los sentimientos positivos son igualmente contagiosos. Los estudios demuestran que cuando los cajeros de los bancos están de buen humor, producen una mayor satisfacción en los clientes al contagiar sus emociones optimistas.

    Este fenómeno también tiene que ver con los sentimientos positivos.

    Este fenómeno también tiene un componente de estatus. Las personas que ocupan puestos más altos en la jerarquía de la organización son más contagiosas, lo que significa que el estado de ánimo positivo o negativo de un jefe de oficina puede contagiarse a los demás miembros del equipo en tan sólo siete minutos, lo que repercute rápidamente en el rendimiento de todos.

    Esto se demostró en el caso de los cajeros de bancos.

    Esto se demostró en un estudio de 53 gerentes de ventas: Cuando los líderes estaban de buen humor, sus equipos rendían mejor, generando mayores ventas.

    Así que, aunque es muy importante que los líderes se mantengan positivos, todos nos deprimimos de vez en cuando, es natural. Pero es importante superar el mal humor. Veamos cuatro técnicas diferentes que puedes probar.

    1. Etiquetarlo: Ponerle nombre a lo que estás experimentando puede minimizar las emociones negativas.
      Por ejemplo, decir “estoy ansioso” permite que el sentimiento se disipe más rápidamente.
    2. Ponle nombre a lo que estás experimentando.
    3. Respira larga y profundamente: La respiración rítmica y lenta produce un efecto calmante inmediato.
    4. Toma aire.
    5. Mueve el culo: Camina. Si puedes, sal al exterior. Estar en contacto con la naturaleza ayuda a reducir el estrés.
    6. Descansa.
    7. Embócate: Pon tu cuerpo en una postura que imite un estado psicológico diferente. Esto engañará eficazmente a tu mente para que adopte el mismo estado. Por ejemplo, intenta sonreír. El mero hecho de imitar este gesto físico puede mejorar tu estado de ánimo.
    8. Mejora tu estado de ánimo.

    Estas técnicas pueden ayudarte a contagiar a tus empleados sólo el buen humor

    Para ser un líder basado en la fortaleza, conoce tus puntos fuertes y concéntrate en las soluciones, no en los defectos.

    Ahora que encarnas un liderazgo productivo, resistente y contagioso, hay otro atributo que debes dominar.

    Para ser un líder basado en la fortaleza, conoce tus puntos fuertes y concéntrate en las soluciones, no en los defectos.

    Ahora que encarnas un liderazgo productivo, resistente y contagioso, hay otro atributo que debes dominar.

    Tienes que convertirte en un líder basado en la fuerza: alguien que se centra en los puntos fuertes, no en los débiles.

    Líder basado en la fuerza

    Así que, por ejemplo, cuando analices tu negocio, hazte preguntas sobre lo que tu empresa está haciendo bien:

    • ¿Dónde se está aplicando bien este cambio o proceso? ¿Qué podemos aprender aquí que pueda aplicarse a otras áreas?
    • ¿Qué podemos aprender aquí que pueda aplicarse a otras áreas?
    • ¿Qué hace que este empleado o competidor tenga éxito?
    • ¿Por qué este equipo o lugar supera constantemente las expectativas?

    Este enfoque te permite centrarte en las soluciones, no en los defectos. También es una forma fantástica de abordar los retos a los que puede enfrentarse tu empresa.

    Por ejemplo, cuando tienes un equipo o un lugar que supera constantemente las expectativas de los demás.

    Por ejemplo, cuando te enfrentes a un obstáculo, di: “Hagamos una lluvia de ideas para encontrar soluciones. ¿Qué posibilidades hay a corto plazo? ¿Y a largo plazo?”. Esto ayudará a que todos se centren en resolver el problema.

    Por supuesto, dirigir un equipo es estresante. Algunos gerentes, en un esfuerzo por evitar que les echen los problemas sobre la mesa, dicen a los empleados: “No traigas problemas si no puedes proponer una solución”

    Pero esto es un error.

    Pero ésta es una lógica errónea. Si los empleados no se comunican contigo sobre problemas graves, es posible que te enteres demasiado tarde.

    Otro aspecto importante del liderazgo basado en los puntos fuertes es que tanto tú como todos los miembros de tu equipo tenéis que conocer realmente vuestros propios puntos fuertes.

    La investigación lo demuestra.

    La investigación lo confirma: Se pidió a un equipo de ventas que completara una evaluación de puntos fuertes de 40 minutos, seguida de un debate individual sobre los resultados. Otro equipo de ventas no lo hizo. El equipo que completó la evaluación generó posteriormente un 17% más de ventas que el otro, lo que demuestra que centrarse en los puntos fuertes aumenta realmente el rendimiento.

    Así que, ¿cómo puedes descubrir tus puntos fuertes?

    Entonces, ¿cómo puedes descubrir tus propios puntos fuertes? Sólo tienes que hacerte tres preguntas:

    • ¿En qué soy bueno?
    • ¿En qué trabajo?
    • ¿Qué tipo de trabajo me da energía?
    • ¿Cuándo me encuentro bien?
    • ¿Cuándo estoy en mi mejor momento?

    En definitiva, ser un líder basado en los puntos fuertes no significa ignorar los problemas, sino centrarse en las soluciones.

    Para evitar errores de contratación, tómate tu tiempo y no infravalores las habilidades personales.

    Toda organización necesita gente nueva de vez en cuando. El problema es cómo encontrar a las personas adecuadas.

    Esta cuestión es seria porque los errores en la contratación salen caros: teniendo todo en cuenta, cada error le cuesta a una empresa unas cinco veces el salario de la persona contratada.

    Así que, ¿cómo puedes asegurarte de que haces las contrataciones adecuadas?

    Quizás la herramienta más importante que tienes a tu disposición es la entrevista, así que tienes que prepararla bien. No cometas el típico error de hablar demasiado. Deja que sean ellos los que hablen, así también te harás una idea de las aptitudes personales del candidato. A menudo son más importantes que las técnicas.

    Por ejemplo, si buscas una persona para el servicio de atención al cliente, es mejor contratar a alguien con una actitud positiva y sin experiencia, que a alguien con mucha experiencia pero mala actitud. Después de todo, siempre puedes enseñar a alguien nuevas habilidades, pero es mucho más difícil cambiar su actitud.

    En la misma línea, es importante contratar sólo a personas que encajen en la cultura de tu empresa.

    Google desarrolló un término para inspirar a los empleados: Googly. Un empleado Googly es inteligente, creativo, sabe resolver problemas y es divertido.

    Tú también tienes que averiguar qué tipo de perfil de empleado encajaría en tu propia empresa.

    Por supuesto, para poder hacer esto, primero tienes que entender la cultura de tu empresa, empezando por los valores fundamentales de tu organización. Sólo entonces podrás adaptar tu entrevista para encontrar a las personas adecuadas.

    Veamos el caso de Zappos, que celebra la individualidad entre sus empleados. Cuando entrevista a solicitantes de empleo, el director general siempre pregunta: “En una escala del uno al diez, ¿cómo de raro eres?”. Esta pregunta ayuda a identificar a los empleados que disfrutarían de la cultura individualista de la empresa. Esto conduce a una mayor lealtad de los empleados y a una menor rotación de personal.

    Por último, dedica tiempo suficiente al proceso de contratación: la típica entrevista de una hora puede no ser suficiente. Por ejemplo, en Rackspace, los futuros empleados permanecen en la oficina durante nueve o diez horas. Así llegan a conocer realmente la empresa, y viceversa.

    Identificar y cultivar los puntos fuertes de tus empleados aumentará la productividad.

    Aquí tienes algo que puede sorprenderte: Centrarse en lo que la gente hace bien, en lugar de en sus puntos débiles, aumentará la productividad.

    Esto significa que, una vez que hayas evaluado tus propios puntos fuertes, deberías empezar a centrarte en lo que mejor hacen tus empleados.

    Esto se demostró en el caso de los empleados que trabajan en una empresa.

    Esto se demostró en un estudio que trataba de determinar los aspectos de un liderazgo eficaz. Una de las métricas era la intensidad con que los líderes se centraban en los puntos fuertes de sus empleados, y los investigadores descubrieron que los gerentes que puntuaban en el cuartil superior de esta métrica lograban un 50 por ciento más de rendimiento en los proyectos que los gerentes que prestaban menos atención.

    Conectar con tus empleados sobre sus puntos fuertes no tiene por qué ser un gran acontecimiento. Haz que ayudarles a aprovechar sus habilidades forme parte de tu interacción diaria.

    Tampoco es necesario que estas conversaciones se produzcan únicamente de forma individual. Cuando los puntos fuertes personales formen parte de las conversaciones diarias y de las reuniones de equipo, los empleados conocerán las principales habilidades de sus compañeros. Esto creará un entorno en el que se entienden y valoran las diferencias, porque se consideran contribuciones al poder general del equipo. Esto ayuda a evitar conflictos.

    Para empezar a crear este tipo de ambiente, organiza un taller en el que vayas por la sala y pidas a los miembros del equipo que compartan uno o dos de sus puntos fuertes y hablen de cómo los han utilizado recientemente.

    Y una vez que todos conozcan sus puntos fuertes, pueden empezar a trabajar en equipo.

    Y una vez que todos conozcáis los puntos fuertes y débiles de los demás, podréis planificar en colaboración cómo posicionar al equipo para que tenga éxito en los próximos proyectos, aprovechando la suma de esos puntos fuertes.

    Para ello es necesario que los miembros del equipo conozcan sus puntos fuertes y débiles.

    Al identificar y cultivar las habilidades clave de tus empleados, lo que realmente estás haciendo es conseguir que la gente rinda al máximo.

    Las revisiones de rendimiento son una oportunidad para motivar a tu equipo y anticiparte al año que tienes por delante.

    “¡Piensa en dinamizar, no en evaluar!”

    Las revisiones de rendimiento pueden ser una experiencia incómoda tanto para los gerentes como para los empleados. Pero no tienen por qué serlo.

    En lugar de ir a una revisión del rendimiento para evaluar a tu empleado, considérala como un momento para reenergizarle.

    Empieza utilizando el lenguaje de la fuerza. Por ejemplo, di algo como “Ann, eres un ejemplo de la fortaleza realizadora. Estás centrada, eres trabajadora y siempre cumples. Me gustaría que siguieras utilizando tu fortaleza aprendiz para aprender nuevos procesos.”

    Asimismo, asegúrate de no establecer objetivos vagos. Si dices a los empleados: “Hazlo lo mejor que puedas”, es más probable que flojeen, ya que no saben cómo mejorar.

    En lugar de eso, prueba con algo como: “Eres una persona emocional. Me gusta esa faceta tuya. Por favor, escribe tus preocupaciones y sentimientos sobre este nuevo proyecto y envíamelos antes de las 2 de la tarde.”

    Este tipo de cosas son muy importantes para ti.

    Este tipo de objetivos específicos te ayudarán a conectar con tus empleados, pero para motivar de verdad a la gente, es importante que también establezcas objetivos desafiantes.

    Para demostrarlo, pregúntale a tu jefe.

    Para comprobarlo, basta con preguntar a Gary Latham, que investiga los objetivos en la Universidad de Toronto. En múltiples estudios sobre distintas ocupaciones, Latham descubrió que los que fijaban objetivos desafiantes y específicos rendían más que los que no lo hacían. Esto se debe a que cuando logras un objetivo, sientes orgullo. “Los objetivos desafiantes facilitan el orgullo por el logro”, explica Latham.

    Y para sacar el máximo partido a los objetivos que te propongas, revísalos más de una vez al año. De ese modo, estarás motivando a tus empleados una y otra vez.

    Por último, ve más allá de la revisión convencional del rendimiento y conviértela en un avance.

    Pide a tus empleados que prevean su rendimiento para el año siguiente. Pídeles que imaginen que os reunís dentro de un año para hablar de su trabajo. Pídeles que visualicen cómo sería un año de éxito y qué han hecho en concreto para alcanzar sus objetivos.

    Pídeles que visualicen cómo sería un año de éxito y qué han hecho en concreto para alcanzar sus objetivos.

    Entonces, haz que la conversación sea especialmente memorable pidiendo a tus empleados que escriban su avance.

    Así que, aunque las revisiones del rendimiento tengan mala fama, en realidad son una gran oportunidad para impulsar a tu equipo.

    Para que una reunión sea productiva, haz que todos participen y presta atención a las frases de apertura y cierre.

    Imagina un mundo en el que tus empleados realmente esperen con ilusión las reuniones. Puede parecer imposible, pero puedes conseguirlo.

    ¿Cómo?

    En primer lugar, presta especial atención a los comienzos y cierres. La forma en que empiezas y terminas las reuniones es importante, porque no es realista suponer que todo el mundo ha llegado de buen humor y dispuesto a concentrarse.

    Para empezar, presta especial atención a los comienzos y cierres.

    Ten en cuenta lo siguiente: un asombroso 91% de los encuestados admitió soñar despierto durante las reuniones.

    La forma en que empiezas y terminas las reuniones es importante.

    No puedes controlar la mentalidad de nadie, pero empezar con algo positivo mejorará el estado de ánimo general.

    Para ello, es necesario que los participantes estén de buen humor.

    Para ello, reconoce un logro, reconoce un éxito concreto o cuenta una anécdota divertida. Otra forma de mejorar el estado de ánimo al comienzo de una reunión es ofrecer un pequeño obsequio.

    Por ejemplo, en un estudio se pidió a dos grupos de médicos que hicieran un diagnóstico complejo a un paciente. A un grupo se le pidió que leyera primero el código ético de la profesión médica. El otro grupo recibió en cambio un caramelo. Los caramelos ayudaron: El segundo grupo de médicos fue tres veces más preciso que el primero.

    Y una vez que hayas clavado el principio, no descuides el final, porque la gente siempre recuerda los últimos minutos de una reunión. Dedica tiempo a hablar de los próximos pasos y termina con una nota positiva.

    Otra clave para dirigir una reunión productiva es asegurarse de que todo el mundo tiene la oportunidad de contribuir. Por supuesto, gestionar la conversación es un reto para cualquier moderador de reuniones. Para conseguir que la gente hable o deje de hablar, prueba esto:

    • Antes de la reunión, dibuja un círculo en una hoja de papel. Marca el círculo con el nombre de cada participante. A medida que cada persona contribuya, pon una marca de verificación junto a su nombre, de modo que puedas seguir quién participa y quién no.
    • Cuidado con el círculo.
    • Si notas que alguien interrumpe, intervén. Reconoce el punto y sigue adelante pidiendo otra perspectiva. Dile a tu equipo que no necesitas superestrellas, que quieres que todos participen.
    • Dile a tu equipo que no necesitas superestrellas, que quieres que todos participen.

      Sigue estos pasos y puede que a tus empleados les apetezca asistir a las reuniones.

      No necesitas el permiso de nadie para utilizar estas herramientas. Simplemente empieza poco a poco, evita la jerga y espera resistencia.

      A estas alturas ya habrás leído sobre bastantes herramientas e ideas para un liderazgo eficaz. Pero, ¿cómo puedes aplicarlas al mundo real?

      En primer lugar, empieza poco a poco. No necesitas el permiso de nadie para utilizar estas herramientas; no necesitas que tu jefe o el departamento de RRHH se pongan de acuerdo contigo.

      Sólo tienes que elegir tres técnicas que puedas empezar a aplicar hoy mismo y ponerte manos a la obra. Por ejemplo, ¿por qué no empezar la reunión de hoy con un trozo de tarta y un cumplido?

      Otra clave para aplicar estas herramientas con éxito: Utiliza un lenguaje que todo el mundo entienda. Evita la jerga: hará que la gente pierda interés en tus sugerencias o piense que eres arrogante, y en cualquier caso, simplemente te ignorarán.

      ¿Recuerdas el estudio de Gollwitz, que describía cómo los planes específicos nos ayudan a conseguir objetivos? Pues bien, nunca te refieras a él con ese nombre porque nadie sabrá lo que significa. En su lugar, entrena a tus empleados en términos sencillos: diles que pueden alcanzar sus objetivos identificando dónde y cuándo realizarán determinadas tareas.

      Aquí hay algo más que puedes recordar: La teoría del contagio social, que explica cómo circulan las emociones. No es necesario que utilices el término para beneficiarte de su conocimiento. Presta atención al estado de ánimo que proyectas cuando entras en el trabajo. Si no es positivo, cámbialo.

      Por último, un punto crucial para cualquiera que quiera aplicar lo que hemos aprendido al mundo real: No te resistas a la resistencia.

      Cuando intentamos introducir algo nuevo, ya sea en el trabajo o en casa, nuestras ideas suelen encontrar resistencia. Eso es totalmente natural.

      Si puedes esperar resistencia, no te sorprenderá. Por el contrario, puedes considerarla una señal prometedora de cambio. Cuando las personas de nuestra vida se resisten a nuestras ideas, suele significar que tienen sus propios puntos de dolor que hay que abordar. Así que dales algo de tiempo para que reconsideren su actitud.

      ¡Ya está! Ahora estás preparado. Así que haz un breve plan y engáñate para empezar. Buena suerte!

      Conclusiones

      El mensaje clave de este libro:

      Los líderes productivos crean hábitos positivos, como consultar el correo electrónico sólo a determinadas horas, y siempre hacen planes antes de empezar los proyectos. También saben controlar sus emociones y centrarse en las soluciones y los puntos fuertes, en lugar de en los problemas. E incluso cuando las cosas van mal, los líderes productivos son resilientes y aprenden de sus errores.

      Consejos Accionables:

      Los líderes productivos

      ¿Te sientes gruñón e irritable? Prueba la sonrisa del bolígrafo.

      Simplemente sujeta un bolígrafo suavemente entre los dientes durante un par de minutos. ¿Por qué funciona? Bueno, la postura es similar a la posición que adopta nuestra boca cuando sonreímos. Sostener el bolígrafo activa nuestros músculos de la sonrisa, induciendo al cerebro a pensar “Oh, esto es gracioso”. Este simple acto físico produce una sensación de felicidad, que en consecuencia mitiga nuestro mal humor y nos hace más productivos.

      Este sencillo truco puede ayudarte a mitigar tu estado de ánimo negativo, poniéndote en un estado mental más positivo.

      Sugerimos más lectura: Cómo Ser una Positiva Líderde Jane E. Dutton

      Cómo ser líder.

      Cómo Ser un Líder Positivo examina la investigación de vanguardia del campo del comportamiento organizativo positivo, en el que las empresas pretenden fomentar tanto una actitud positiva hacia el trabajo como un alto rendimiento entre los empleados. La investigación se complementa con vívidos ejemplos de organizaciones reales.

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