Descubre cómo crear una empresa de más éxito consiguiendo que todos empujen en la misma dirección.

Al igual que la sociedad en general, cada empresa u organización está formada por diferentes tipos de personas, todas ellas con diferentes actitudes y formas de ver las cosas. Algunas son muy productivas y ayudan a la empresa a avanzar, mientras que otras se conforman con el camino sin aportar gran cosa.

¿Por qué?

Entonces, ¿cómo se crea una organización en la que todos ayuden a impulsar un objetivo común?

Parte de la respuesta reside en esperar más de todos los miembros de la empresa. Las personas crecen cuando quienes las rodean tienen mayores expectativas de ellas. También es importante que los que contribuyen más, los que están más comprometidos y motivados para que la empresa avance hacia sus objetivos, brillen y reciban el reconocimiento que merecen. Todos en la empresa deberían intentar aprender de ellos.

En este resumen, aprenderás

  • qué tienen que ver los Picapiedra con la creación de una empresa de más éxito;
  • por qué toda organización es como un gran autobús; y
  • qué está mal con la ética laboral en los Estados Unidos hoy en día.
  • .

Si quieres construir una organización de éxito, debes cultivar expectativas altas.

“Tienes que comunicar las expectativas muy específicamente y luego encontrar formas de elevar a las personas y dejar que brillen.”

Para los propietarios de empresas, ahí fuera hay un mundo difícil. Pero, por suerte, existen algunas herramientas sencillas para mejorarnos a nosotros mismos, motivar a los demás y ayudar a que nuestras empresas tengan éxito.

En primer lugar, cultiva altas expectativas de ti mismo y de los demás. En otras palabras, fíjate objetivos para lograr más, ser mejor y tener éxito más rápidamente.

Pero aquí está la cuestión: las altas expectativas no significan nada si no eres responsable. Es decir, si esperas mucho de alguien, tienes que hacer posible que cumpla comunicándole claramente lo que esperas. Por ejemplo, puedes pedirle que prepare dos páginas sobre un tema concreto para mañana por la mañana.

Y si no cumplen, vuelve a transmitir el mensaje con más claridad y especificidad. Debes ser alentador y asegurarte de no comunicarlo todo de golpe. Haciendo peticiones en pequeñas dosis, harás posible que la otra persona se tome las cosas de una en una.

Considera la homónima Academia Ron Clark, una galardonada escuela media sin ánimo de lucro de Atlanta. La institución se esfuerza por formar a sus profesores, enviándolos así al aula con energía y pasión. Cuando organiza seminarios para el personal, la escuela motiva a los profesores desafiándoles, ayudándoles a establecer altas expectativas para su propio rendimiento en el aula.

Para mostrar a otros cómo adaptar este modelo, Ron Clark desarrolló la siguiente metáfora: imagina un autobús en un dibujo animado de Los Picapiedra. No tiene motor, así que tu equipo tiene que empujar el autobús para que se mueva. El autobús representa tus objetivos: sólo podrás mover el autobús (es decir, alcanzar tus objetivos) si todos actúan juntos a un alto nivel.

La parte de “todos” es realmente crucial: cada miembro del equipo -independientemente de su función- tiene una contribución que hacer. Y al final, sólo tendréis éxito si trabajáis juntos.

Los distintos trabajadores rinden a distintos niveles; aprende a manejar esas diferencias en tu organización.

Sigamos con la metáfora del autobús para entender cómo funciona. En nuestro autobús de los Picapiedra, las personas tienen diferentes funciones.

En primer lugar, está el Conductor, que dirige al equipo, empujando a todos hacia adelante. Luego están los Corredores, que son los que más rinden. A continuación tenemos a los Corredores: son trabajadores concienzudos y diligentes que hacen un buen trabajo. Luego vienen los Caminadores, que aportan poco impulso hacia delante. Y finalmente, los Jinetes: esencialmente peso muerto.

En una organización, los Conductores son los gerentes; dan dirección y apoyo. Los Conductores deben dar prioridad a los Corredores: estos trabajadores quieren formar parte de algo especial. Suelen aportar muchas ideas nuevas, tienen una fuerte ética de trabajo y no ponen excusas. En otras palabras, los Runners dan prioridad a su trabajo. Y si les dejas, serán la columna vertebral de tu organización. Sólo asegúrate de no aplastar su espíritu con críticas; en lugar de ello, dales dirección y apoyo.

Los Joggers, por su parte, no suelen superar las expectativas, pero cuando se les pide, se ponen las pilas. Normalmente, estos trabajadores creen que ya están dando lo mejor de sí mismos y carecen de confianza para esforzarse más. Pero al mismo tiempo, arden en deseos de reconocimiento.

A continuación vienen los Caminantes, que actúan de forma lenta pero constante. A los Caminantes no les gustan los cambios y suelen quejarse, lo que frena a los demás y extiende la negatividad por toda la organización.

Pero siguen siendo mucho mejores que los Jinetes, que sólo rinden cuando alguien les observa, y prefieren esconderse detrás del equipo. Estos trabajadores suelen ser inteligentes, pero carecen de ética de trabajo. Convertirlos en Caminantes es difícil, ya que sólo es probable que se motiven una vez despedidos. Eso hace que sea muy difícil manejarlos.

No obstante, los Caminantes y los Corredores tienen potencial para convertirse en Corredores. Y en el siguiente resumen, veremos cómo conseguirlo.

Conviértete en un Corredor llegando pronto, vistiendo bien, completando las tareas y aprendiendo de los demás.

Si quieres mejorar tu organización, debes adoptar los hábitos y comportamientos de un Corredor. Empieza por lo más fácil: llegar pronto, dedicar tiempo a rendir bien y vestir siempre lo mejor posible.

Este último punto puede parecer trivial, pero si quieres ser un Runner, no debes tener días de descanso en lo que respecta a tu vestimenta o tu rendimiento. Vistiendo bien, estás demostrando tu implicación y compromiso con tu trabajo.

También debes ser consciente de cómo te comunicas. Asegúrate de no participar nunca en conversaciones negativas. En su lugar, cambia de tema o plantea la pregunta: “¿Cómo podemos mejorar las cosas?” Las conversaciones positivas son la única forma de producir resultados positivos y dar poder a los que te rodean.

Una cosa más: asegúrate de completar las tareas. Si tienes algo entre manos, termínalo. Así demostrarás a los demás que puedes cumplir expectativas altas.

La mejor forma de acelerar tu progreso es aprendiendo de los propios Runners. Pide ayuda: esto no mostrará debilidad, sino que hará saber a los demás que te preocupas por tu rendimiento. (Además, relacionarte con personas de alto rendimiento te ayudará a progresar en el futuro.)

Pero no te preocupes.

Pero cuando te acerques a los Runners, asegúrate de que estás abierto a sus críticas. Al fin y al cabo, estás intentando mejorar. Y es posible que no puedas ver lo que ven los demás, así que acepta sus consejos y sácales el máximo partido.

Por ejemplo, si tu jefe te señala un error, sólo hay una respuesta aceptable: “Lo siento. No volverá a ocurrir”. De este modo, en lugar de mantener una larga conversación al respecto, simplemente puedes demostrar a tu jefe que has escuchado sus comentarios. Y ambos podréis seguir adelante.

¿Pero qué ocurre si no te atreves a convertirte en Runner? Sigue leyendo para averiguarlo.

Para convertirte en Runner, conoce tu papel y pon las necesidades de tu organización en primer lugar.

No tienes que ser un Runner para desempeñar un papel vital en tu organización. Pero tienes que anteponer las necesidades de la organización a tu deseo de obtener recompensas. Las recompensas personales llegarán a ti, pero primero tienes que conocer tu papel.

Si eres una persona que trabaja para una organización,

Tienes que conocer tu papel.

Si no eres un Runner y quieres llegar a serlo, empieza por asumir tareas serviles, capta la indirecta cuando tus ideas sean rechazadas y escucha más de lo que hablas. Estate presente en las reuniones, mira a los demás a los ojos mientras hablan y estate atento: demuestra que valoras las ideas de los demás tomando notas.

Y cuando expreses ideas en las reuniones, asegúrate siempre de presentar soluciones. Si tu solución no funciona, inténtalo de nuevo. Demuestra que eres una persona de soluciones y, muy pronto, la gente empezará a verte como un Corredor.

Demuestra que eres una persona de soluciones y, muy pronto, la gente empezará a verte como un Corredor.

También es muy importante ser muy creíble: cumple tus compromisos y completa tus tareas. También debes sonreír mucho para mostrar tu espíritu positivo.

Seguir estos consejos puede ayudarte a convertirte en Runner. Pero mientras tanto, hazte a un lado para dejar que los Runners ya establecidos cosechen sus recompensas.

Esto puede parecer contraintuitivo: la cultura laboral contemporánea ha creado un ambiente de derecho. Muchos de nosotros creemos que merecemos primas y sueldos elevados, como si todos los miembros del equipo merecieran un trofeo, y no sólo el Jugador Más Valioso. Pero eso transmite un mensaje equivocado: no debes obtener algo si otro ha trabajado más duro para conseguirlo. Desgraciadamente, hoy en día mucha gente ha olvidado cómo trabajar duro, pero es importante recordar que no mereces un premio sólo por presentarte.

Hemos hablado de cómo convertirse en Runner y de cómo trabajar con otros Runners. Pero, ¿qué necesitas saber para tener éxito como conductor?

Conductores y Corredores deben trabajar juntos para crear un entorno de equipo productivo.

“Cuando tus empleados se divierten en el trabajo, colaboran más. Cada día de trabajo se convierte en una actividad de creación de equipo”

El Conductor es el jefe: traza la ruta, da indicaciones, pide ayuda.

Es un papel vital, pero a veces a los Conductores les preocupa que los Corredores les adelanten. ¡No pienses así! Para que el equipo tenga éxito, los corredores y los conductores tienen que trabajar juntos.

Al principio, los Corredores confían en su Conductor para la gestión y la dirección. Pero si el Conductor no permite que los Corredores brillen, se sentirán poco apreciados y bajarán el ritmo. El Conductor puede evitarlo motivando a los empleados, protegiéndolos de los celos y asegurándose de que no se vean limitados.

Después de ocuparse de los Corredores, el Conductor puede dirigir su atención a otros empleados. Los Corredores necesitan apoyo para llegar a ser lo mejor de sí mismos: para ayudarles a aumentar su rendimiento, diles lo que te gusta de su trabajo y dales indicaciones con elogios.

Cuidado con los Corredores.

Los caminantes también pueden mejorar. Estos trabajadores suelen carecer de modelos de conducta: nunca han aprendido a tener una fuerte ética del trabajo. Con los Caminantes, tienes que ser explícito sobre tus altas expectativas, pero si les guías, crecerán. Ayúdales a cultivar la voluntad de aprender, crecer y mejorar.

Al igual que los Caminantes, los Jinetes no tienen remedio sin modelos de conducta. Tienes que decidir si tienen capacidad para mejorar y hacer una contribución valiosa a la organización. Si es así, empieza con ellos en el trabajo sucio y dedícales tiempo a guiarles. Si eso no funciona, échalos.

Y por último, céntrate en la cultura del lugar de trabajo. Asegúrate de que cada miembro de tu plantilla dispone de las herramientas necesarias para cumplir tus elevadas expectativas. A continuación, haz que el camino hacia tus objetivos sea divertido y agradable.

Para ello, crear espacios para momentos especiales y bromas impulsará la productividad y producirá un entorno inspirador. Para que esto funcione, es muy importante que muestres tu aprecio de forma individual.

Último consejo: siempre que recibas una recompensa, no la des por sentada; de lo contrario, ¡será tu última recompensa!

Conclusiones

El mensaje clave de este libro:

Si quieres construir una organización de éxito, no pierdas el tiempo mimando a los que rinden por debajo de lo esperado. En lugar de eso, haz de los trabajadores de alto rendimiento tu prioridad: estos trabajadores son los que aportan velocidad, creatividad y energía a tu organización. Y si consigues mantenerlos motivados, serán la columna vertebral de tu organización.

Consejos Accionables:

La credibilidad lo es todo.

Si quieres desempeñar un papel importante en cualquier tipo de organización, debes ser creíble. De lo contrario, la gente no sentirá que puede confiar en ti para hacer lo mejor para el equipo.

Credibilidad

Y es que, una vez que pierdes tu credibilidad, es casi imposible recuperarla. Por eso debes siempre cumplir tus compromisos y asumir la responsabilidad de tus errores.

Sugerido más lectura: Cómo encontrar un trabajo satisfactoriode Roman Krznaric

Si te sientes atrapado en tu trabajo o anhelas un trabajo más satisfactorio, no estás solo. Cómo encontrar un trabajo satisfactorio (2012) explora los componentes básicos de lo que hace que un trabajo tenga sentido y esté lleno de propósito, detallando exactamente los pasos que debes dar para encontrar un trabajo que saque lo mejor de ti y te haga verdaderamente feliz.

¿Te sientes atrapado en tu trabajo?

¿Tienes comentarios?

¡Nos encantaría conocer tu opinión sobre nuestro contenido! Envíanos un correo electrónico a libros@pathmba.com con el título de este libro como asunto y comparte tus opiniones.

Leave a comment